"Si crees oportuno corregir el rumbo, nunca es tarde para cambiar, fuerza a tu voluntad a rectificar, recuerda que siempre y a cada instante estaremos terminando y empezando un nuevo ciclo"
- Miguel Benavides Sanabria
He conocido la vida de Anabahí; desde su juventud, hasta su madurez como mujer, testigo de su florecer corporal como en espíritu. Una mujer que desde sus tempranos años fue marcada por la violencia y una tragedia en su familia, buscando siempre lo mejor de las cosas, ella me ha enseñado mucho en tan poco tiempo.
Un personaje único entre un repertorio de varios libros ya devorados, ella se presenta ante mi con una sonrisa y una peculiar mirada que refleja la bondad de su alma. No puedo explicar concretamente lo que Anabahí ha causado en mi; desde momentos de risa, dolor, suspenso, alegría, amor, lujuria y tristeza, ella me ha cautivado en la lectura. Los relatos de acontecimientos que llega a vivir, de las situaciones que terceros la llegan a exponer y del dolor que ella misma vive día a día, en la soledad de su ser.
Por creerla en ocasiones tonta, deseaba tomarla del pelo y hacerla entrar en uso de razón, pero solo ella llegaba a entender las decisiones que tomaba, siempre esperanzada de un mejor porvenir, y aunque las situaciones no fueran las mejores en el futuro nunca perdió la esperanza a pesar de estar con mucho dolor en su corazón. Pero nunca estuvo sola, ya que la acompañan múltiples personajes dignos de mencionar y recordar, personajes que reflejan la buena voluntad y pureza de corazón, hasta las viles canalladas de aquellos que han sido atrapados por la oscuridad de la sociedad, y solamente contribuyen a sembrar dolor y destrucción con sus acciones.
Sinceramente un libro que me captura de principio a fin, haciendo mención en las ya caminadas playas del pacifico de mi hermoso país, y mención en las artimañas que muchos empresarios extranjeros realizan para robarle las tierras al labriego sencillo. Muy buena critica social para los políticos actuales, ademas del reflejo de la situación actual de muchas mujeres victimas del machismo en las costas del país.
Mis felicitaciones al autor, a quien tengo el placer de conocer desde mi temprana edad, y que ha estado presente en mi vida. Un gran ejemplo a seguir y digno de admirar, a quien amo con todo mi corazón, mi abuelo del alma, Miguel Benavides Sanabria.
