viernes, 24 de diciembre de 2010

Mente, cuerpo y alma.

Es un sentimiento que no logro comprender, siento como se acelera mi corazón que quiere salir volando de mi pecho, mi sangre corre por todo mi cuerpo, me altero, respiro, intento controlarlo, vuelvo a respirar, acelera el paso, intento respirar, no lo logro, sigue acelerando, ya no doy a más, ocupo gritar pero no puedo, no consigo aire, sigue y sigue su camino.... ya no aguanto, voy a explotar; es mi corazón quien manda ahora. Recostado en mi cama, luchando por concebir el sueño, llama mi mente a esas ráfagas que me inundan y capturan; momentos que espero no pasen, pero desearía sacarlos de mi pecho, personas que están presentes que no quiero que lo estén, personas que llegan en pequeños recuerdos que no deseo remontar, ese descontrol total sobre mi estomago, que asimila todo mi estado de animo, incluso esos sentimientos que aveces yo no quiero ver - ¡Ya detente, déjame en paz, no ves que lo que deseo es alcanzar el sueño!.

El que manda ha decidido levantarme de cama, y dirigirme a la pagina en blanco, esa que nunca he logrado escribir; las ideas vienen de nuevo, los momentos y personas. Ya cansado me levanto, bebo un vaso con agua, respiro y vuelvo a tener el control, ahora controlo yo, momentáneamente. Siento que lucha para volverme al descontrol, la desesperación y el ahogo emocional, pero, no soy así, esas ideas, esos momentos me han dado la potestad de tomar el control para que no pasen, saber que deseo el otro camino, luchar por ello y salir adelante, pero la lucha no es fácil, incluso en tiempos de paz esa simple sensación controla mi cuerpo, mantengo la sonrisa, la luz en mi rostro, pero internamente soy mi propio enemigo, ¿Como salgo victorioso sin destruirme?.

No puedo lidiar en esta guerra contra quienes no son mis enemigos, es una lucha propia, es mi lucha, es nuestra lucha. Mi corazón es a quien debo rescatar pero es contra quien debo luchar; que situación tan delicada, pero debo analizarla, al menos sé lo que debo hacer. Esos días están por terminar, muchos ya pasaron, mejores vendrán; a pesar que todos han dejado la huella en mi pecho, mi rostro, mi espalda, brazos y piernas, solo debo cargar con aquello que me sea útil y dejar ese sentimiento tan humano que me cuesta olvidar, esa idea que estoy cometiendo una falta, pero en realidad es para bien. Muchas decisiones duelen, pesan y las cargas por mucho tiempo, pero todo es por el precio de encontrarte al final, verte al espejo, sonreír y olvidarte al instante, saber que al final de todo, al final con todos, la guerra es contra tu corazón, saber que es la lucha entre la razón y el corazón; debes vencerlo para encontrar el equilibro de tu ser. y encontrar tu alma

¡Mente, cuerpo y alma, deben llegar a ser uno para poder encontrar mi esencia!

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Viento y mar

No poder decirlo, saber que en mi pecho me quema, me da vueltas y no me deja dormir; saber que al decir  las palabras que tanto temo quedo expuesto, ¿eso es lo que temo, exponerme? o ¿en realidad es solo una escusa por lo cobarde que me he vuelto?

¿Que hago con estas palabras? Gritarlas al viento y al mar, luego correr lejos... lejos de todo y de todos, mirar solo la grandeza y gritarlo, contarlo... decírtelo. Eres mi único confidente, solo escuchas mi llanto o mi alegría, eres atento al recibir mis mas profundos gritos, esos que nadie llegara a escuchar, lo mas profundo de mi alma lo capturas en el aire y lo dejas ir para siempre, como esa ola que rompe en la arena o el coral.

Extraño tanto tenerte ante mis ojos, poder mirarte y empaparme el rostro, saber que no hay nadie, que no habrá limitación que me impida exponer mi alma y abrir toda extensión de mi corazón y mente. Acepta mis palabras, gritos y suplicas, que nadie en este mundo esta preparado para saber lo que guardo en lo profundo de mi ser, en realidad, no estamos preparados para abrir esas puertas a los demás.

Viento y mar, escuchen lo que tengo que decir, que al final son uno conmigo.

(Gracias Johnnyboy)