Es un sentimiento que no logro comprender, siento como se acelera mi corazón que quiere salir volando de mi pecho, mi sangre corre por todo mi cuerpo, me altero, respiro, intento controlarlo, vuelvo a respirar, acelera el paso, intento respirar, no lo logro, sigue acelerando, ya no doy a más, ocupo gritar pero no puedo, no consigo aire, sigue y sigue su camino.... ya no aguanto, voy a explotar; es mi corazón quien manda ahora. Recostado en mi cama, luchando por concebir el sueño, llama mi mente a esas ráfagas que me inundan y capturan; momentos que espero no pasen, pero desearía sacarlos de mi pecho, personas que están presentes que no quiero que lo estén, personas que llegan en pequeños recuerdos que no deseo remontar, ese descontrol total sobre mi estomago, que asimila todo mi estado de animo, incluso esos sentimientos que aveces yo no quiero ver - ¡Ya detente, déjame en paz, no ves que lo que deseo es alcanzar el sueño!.
El que manda ha decidido levantarme de cama, y dirigirme a la pagina en blanco, esa que nunca he logrado escribir; las ideas vienen de nuevo, los momentos y personas. Ya cansado me levanto, bebo un vaso con agua, respiro y vuelvo a tener el control, ahora controlo yo, momentáneamente. Siento que lucha para volverme al descontrol, la desesperación y el ahogo emocional, pero, no soy así, esas ideas, esos momentos me han dado la potestad de tomar el control para que no pasen, saber que deseo el otro camino, luchar por ello y salir adelante, pero la lucha no es fácil, incluso en tiempos de paz esa simple sensación controla mi cuerpo, mantengo la sonrisa, la luz en mi rostro, pero internamente soy mi propio enemigo, ¿Como salgo victorioso sin destruirme?.
No puedo lidiar en esta guerra contra quienes no son mis enemigos, es una lucha propia, es mi lucha, es nuestra lucha. Mi corazón es a quien debo rescatar pero es contra quien debo luchar; que situación tan delicada, pero debo analizarla, al menos sé lo que debo hacer. Esos días están por terminar, muchos ya pasaron, mejores vendrán; a pesar que todos han dejado la huella en mi pecho, mi rostro, mi espalda, brazos y piernas, solo debo cargar con aquello que me sea útil y dejar ese sentimiento tan humano que me cuesta olvidar, esa idea que estoy cometiendo una falta, pero en realidad es para bien. Muchas decisiones duelen, pesan y las cargas por mucho tiempo, pero todo es por el precio de encontrarte al final, verte al espejo, sonreír y olvidarte al instante, saber que al final de todo, al final con todos, la guerra es contra tu corazón, saber que es la lucha entre la razón y el corazón; debes vencerlo para encontrar el equilibro de tu ser. y encontrar tu alma
¡Mente, cuerpo y alma, deben llegar a ser uno para poder encontrar mi esencia!